Cobrar barato no es ganar clientes: es trabajar más horas para llevarte lo mismo. El error más extendido entre los autónomos del gremio (fontaneros, electricistas, reformistas, instaladores) no es de marketing, es de aritmética. Profesionales excelentes con la agenda llena llegan a fin de año ahogados porque nunca calcularon, en frío, cuánto vale de verdad su hora cuando metes en la cuenta la cuota de autónomos, los seguros y los días que no trabajan.
Esta calculadora hace ese cálculo por ti. Ajusta tus cifras arriba y verás, en tiempo real, el precio por hora que necesitas cobrar para llevarte tus ingresos netos cubriendo todos tus costes reales.
Cómo leer los resultados
- Precio por hora a cobrar es la cifra grande: lo que necesitas facturar por cada hora para llevarte tu objetivo de ingresos netos después de pagar cuota, seguros, vehículo y estructura.
- Horas facturables/año es el total de horas que de verdad cobras en el año, ya descontadas las vacaciones y los festivos. Es el denominador que casi todo el mundo calcula mal.
- Costes anuales totales es la suma de tu cuota de autónomos por doce meses, el seguro de responsabilidad civil, el vehículo y los otros gastos fijos. Es dinero que sale tengas obra o no.
- Precio por día traduce la tarifa a una jornada completa, útil para presupuestar trabajos de uno o varios días sin tener que volver a multiplicar.
- Coste estructura/hora es lo que te cuesta cada hora solo por tener el negocio abierto, antes de ganar un euro. Si tu tarifa real ronda esa cifra, no estás cobrando: estás regalando tu hora.
Por qué los autónomos del gremio cobran de menos
La mayoría pone su precio mirando lo que cobra el de al lado, no sus propios números. Y al hacerlo se deja medio negocio fuera de la cuenta. Se acuerdan del material de cada obra, pero no de la cuota de autónomos (RETA), que se paga todos los meses vaya bien o mal el mes. No cuentan el seguro de responsabilidad civil, que es obligatorio o muy recomendable en casi todos los oficios. Y casi nunca calculan lo que cuesta de verdad la furgoneta: no es solo el combustible, es la cuota o la amortización, el seguro, la ITV y las averías.
El resultado es un autónomo que factura mucho y ahorra poco, y que no entiende por qué. La cuenta no le sale porque nunca la hizo bien.
Los costes que se olvidan (RETA, vehículo, días sin obra)
La cuota de autónomos depende de tus rendimientos netos por tramos, así que conviene meter la tuya real en la calculadora en lugar de un número redondo. En los tramos bajos ronda los doscientos euros al mes y en los altos puede acercarse a los seiscientos; multiplícala por doce y verás el mordisco anual.
El vehículo es el segundo agujero. Entre cuota, combustible, seguro, ITV y mantenimiento, una furgoneta de trabajo se va con facilidad a varios miles de euros al año que hay que repartir entre tus horas facturables.
Y el tercero, el más invisible: los días que no trabajas. Tú también tienes vacaciones, y el calendario tiene unos doce festivos al año. Esas semanas y esos días no facturan, pero la cuota de autónomos y el resto de costes siguen corriendo. La calculadora te descuenta las vacaciones y los festivos del año para que repartas tus costes solo entre las horas que de verdad cobras.
Horas facturables, no horas trabajadas
Este es el corazón del problema. Las horas trabajadas son todas las que dedicas a la actividad: conducir entre obras, ir a por material, hacer presupuestos, contestar el teléfono, el papeleo. Las horas facturables son solo las que el cliente paga. Un autónomo que está liado nueve o diez horas al día rara vez factura más de seis, porque el resto se le va en desplazamientos, compras y oficina.
Si calculas tu tarifa como si facturaras todas las horas que estás fuera de casa, te quedas corto: repartes tu objetivo entre horas que nadie te paga, y la hora que no facturas también hay que pagarla, solo que se paga con las horas que sí facturas. Por eso la herramienta te pide las horas facturables reales al día, no las que trabajas.
El IVA va aparte
El precio por hora que te da la calculadora no incluye el IVA. El IVA se repercute aparte al cliente sobre tu tarifa y no es ingreso tuyo: lo recaudas para Hacienda. Si tu tarifa sale en una cifra, al cliente le facturas esa cifra más el IVA que corresponda. Tampoco hemos metido un margen extra de beneficio para imprevistos, ahorro o crecimiento: la herramienta te da el suelo para no perder dinero llevándote lo que quieres, y el colchón lo añades tú encima con cabeza.
De la tarifa por hora al presupuesto cerrado
Cobrar por hora te protege, pero al cliente le tranquiliza un precio cerrado por trabajo. No son incompatibles: lo sano es calcular tu coste real por hora aquí y usar esa tarifa para construir presupuestos a precio fijo. Estimas las horas del trabajo, las multiplicas por tu tarifa, sumas material y margen, y presentas un número cerrado. Así el cliente compra tranquilidad y tú no regalas horas. Para afinar el margen sobre material y mano de obra, pasa por la calculadora de margen y rentabilidad de obra, y si trabajas con empleados o subcontratas, la calculadora de precio por hora para profesionales del hogar te ayuda a montar la cuenta a nivel de empresa.
Qué hacer con el número
Si tu tarifa real ha salido más alta de lo que cobras hoy, no significa que tengas que subir precios de golpe mañana. Significa que ahora sabes cuál es tu suelo y puedes decidir con datos: qué trabajos te interesan, cuáles rechazar, dónde recortar gastos fijos o cómo recuperar horas facturables. La página de operación cubre cómo recuperar horas automatizando el papeleo y los presupuestos, y la guía de psicología de precios en presupuestos entra en cómo presentar la cifra para que el cliente diga que sí. Cuando tengas tus números claros, hablamos y los miramos juntos.
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