Cobrar barato no es ganar clientes: es trabajar más horas para ganar lo mismo. El error más extendido del sector hogar no es de marketing, es de aritmética. Profesionales excelentes con la agenda llena llegan a fin de mes ahogados porque nunca calcularon, en frío, cuánto vale de verdad su hora.
Esta calculadora hace ese cálculo por ti. Ajusta tus cifras arriba y verás, en tiempo real, el precio por hora que necesitas cobrar para llegar a tu objetivo de ingresos cubriendo todos tus gastos.
Cómo leer los resultados
- Precio por hora a cobrar es la cifra grande: lo que necesitas facturar por hora para llevarte tu objetivo de ingresos después de cubrir gastos y aplicar tu margen.
- Tarifa de equilibrio es tu suelo absoluto: por debajo de esa cifra pierdes dinero. No es tu precio, es la línea roja.
- Horas facturables/año es el total de horas que de verdad cobras en el año. Es el denominador que casi todo el mundo calcula mal.
- A cubrir/año es el dinero total que tu negocio tiene que generar: tu ingreso neto más todos los gastos generales.
- Precio por día (8h) traduce la tarifa a una jornada completa, útil para presupuestar trabajos de uno o varios días.
Horas trabajadas no es lo mismo que horas facturables
Este es el corazón del problema. Imagina dos fontaneros que quieren llevarse 35.000 EUR netos al año y tienen 12.000 EUR de gastos: 47.000 EUR a cubrir. El primero divide entre las 1.840 horas que trabaja (40 a la semana, 46 semanas) y le sale una tarifa de 26 EUR/hora. El segundo sabe que de esas 40 horas solo factura 25, porque el resto se va en desplazamientos, presupuestos, compras y papeleo. Divide entre 1.150 horas facturables y le sale 41 EUR/hora.
Los dos trabajan lo mismo. Pero el primero está cobrando un 36% por debajo de lo que necesita, y no se entera hasta que el año termina y los números no cuadran. La hora que no facturas también hay que pagarla, y solo se paga con las horas que sí facturas.
Los gastos que nadie cuenta
El segundo agujero es contar solo el material de cada obra. La furgoneta, el seguro de responsabilidad civil, las herramientas que se rompen, el software de facturación, el teléfono, la gestoría, la formación: todo eso existe lleves los trabajos que lleves. Si no lo repartes entre tus horas facturables, te lo comes tú del beneficio sin darte cuenta. La calculadora te obliga a meter esa cifra anual entera, que casi siempre es más alta de lo que la gente recuerda.
Por hora o a precio fijo
Cobrar por hora te protege, pero al cliente le tranquiliza un precio cerrado. No son incompatibles: lo sano es calcular tu coste real por hora con esta herramienta y usar esa tarifa para construir presupuestos a precio fijo. Estimas las horas del trabajo, las multiplicas por tu tarifa, sumas material y margen, y presentas un número cerrado. Así el cliente compra tranquilidad y tú no regalas horas. La página de conversión explica cómo presentar ese precio para que cierre, y la guía de presupuestos que cierran más reformas entra en el detalle.
Qué hacer con el número
Si tu tarifa real ha salido más alta de lo que cobras hoy, no significa que tengas que subir precios de golpe mañana. Significa que ahora sabes cuál es tu suelo y puedes tomar decisiones con datos: qué trabajos te interesan, cuáles rechazar, dónde recortar gastos generales o cómo subir tus horas facturables. La página de operación cubre cómo recuperar horas facturables automatizando el papeleo y los presupuestos. Cuando tengas tus números claros, hablamos y los miramos juntos.
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